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En busca de honestidad en el ecologismo

No son pocas las recomendaciones por parte de organismos internacionales y de la Organización Mundial de la Salud que indican la necesidad y beneficios de adoptar dietas vegetales. Sin embargo, todavía no se ha detectado un decrecimiento masivo del consumo de productos de origen animal a nivel global.


En el Estado español, a raíz de las recomendaciones sobre reducir la ingesta de carne y derivados que hizo hace unos meses el ministro de Comercio Alberto Garzón, muchas personas, organizaciones y empresas se lanzaron a desacreditarle, le llevaron la contraria, le ridiculizaron e incluso pusieron en duda lo que dice en el vídeo con el que dio el mensaje. Sin embargo, el error que pocos han señalado y debería quedar claro es que solo en nuestro país se matan a 900 millones de animales al año sin contar la pesca. No 70 millones como indica Garzón. Hay una gran diferencia entre 70 y 900 millones de individuos. Tal vez este fallo sea una de las razones que le lleva a pensar, también equivocadamente, que hay alguna posibilidad de que la ganadería extensiva pueda cubrir la demanda de carne o que sea menos contaminante y devastadora que la ganadería intensiva.


Tras la rabia irracional en redes, el afán de muchas personas por mantener las cosas como están y el desacertado interés de muchos medios de comunicación por darles micro a esas personas, llega el momento de recapacitar. Acabamos de pasar una pandemia sin precedentes y estamos viendo una sucesión de fenómenos meteorológicos fuera de lo común que corroboran lo que ya sabemos, que el planeta no aguanta el ritmo humano y que nuestras acciones no hacen más que empeorar nuestras propias vidas y, por supuesto, las de los demás animales y seres vivos.


Hace poco se publicó el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre los pronósticos relacionados con el calentamiento global. “A menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de manera inmediata, rápida y a gran escala, limitar el calentamiento a cerca de 1,5ºC o incluso a 2ºC será un objetivo inalcanzable. Los científicos recuerdan que la última vez en la que se llegó a un nivel de calentamiento por encima de los 2,5ºC fue hace tres millones de años, cuando ni siquiera existía el ser humano.


En una entrevista reciente, Antonio Turiel, doctor en física e investigador del CSIC afirma: “Con dos grados de aumento de la temperatura global, en verano en España serían habituales temperaturas de 50ºC, porque aquí la subida está siendo más grande que la media mundial. Un incremento de tres grados a nivel mundial querría decir que aquí se superarían los 60ºC. Y 60ºC es incompatible con la vida, así de simple”.


El informe también indica que: “Las dietas a base de plantas pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en 50% en comparación con la dieta occidental media intensiva en emisiones”. Ya en 2018, personas investigadoras de Oxford calcularon que, si la población mundial consumiera únicamente productos vegetales, el uso de tierras agrícolas podría reducirse un 76%, un área equivalente al tamaño de Estados Unidos, China, Australia y la Unión Europea juntos.


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