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Lo que olvidamos cuando comemos pollo y huevos

Muchas personas han entendido la necesidad de dejar de comer carne "roja", principalmente de vaca, por motivos de salud, pero siguen comiendo carne de pollo convencidas de que es una opción mucho mejor. Los pollos son los animales más explotados en el mundo. El hecho de que su carne sea más saludable que otras para los seres humanos ha sido su condena.


Es tan descomunal la cantidad de pollos que se crían para matarlos y vender su carne que es difícil hacerse una idea. Tal vez, lo que resulte más fácil de comprender es que para cubrir la demanda actual, las condiciones de vida de los pollos explotados son pésimas. Cada año, varias asociaciones de defensa animal hacen públicas imágenes de millones de individuos padeciendo un sufrimiento inmensurable. La más reciente fue publicada por la organización Equalia, tras una investigación en granjas de pollos en Toledo y Murcia. Se denuncian anualmente a decenas de granjas por irregularidades en todo el mundo, pero también quedan al descubierto una serie de prácticas que, a pesar de ser legales, son éticamente muy cuestionables.


Actualmente el 90% de pollos que se crían en todo el mundo para ser explotados por su carne son los llamados "de engorde" o de variedad broiler. Son pollos genéticamente seleccionados para acelerar el crecimiento y alcanzar el máximo tamaño en el mínimo tiempo. Llegan a pesar unos 2,6 kilos en 40 días, lo que equivale a que un bebé humano alcanzase 300 kilos de peso en dos meses de vida. Pasados esos 40 días de vida, se envían al matadero.


Los pollos broiler sufren las consecuencias de tener un cuerpo que no está hecho para valerse y vivir por sí mismo, sino para crecer desproporcionadamente. El 27% de individuos tiene problemas de movilidad debido a deformaciones y fracturas derivadas de estas. El 3% no puede caminar, por lo que no podrá alcanzar el comedero ni el bebedero y padecerá una lenta muerte por inanición. Siendo tantos miles de pollos y siendo tan poco rentable asistirlos, suelen ser desatendidos hasta su último aliento.


Por lo que respecta a las gallinas, la organización L214 denunció la situación de más de 200.000 gallinas enjauladas en una de las granjas más grandes de Francia, que es proveedora del 20% de la producción de huevos del país. Las condiciones de vida son tan duras que el 11,86% de gallinas mueren antes de ser enviadas al matadero. Por primera vez documentaron la manipulación de cada individuo a la hora de meterlos en cajas para trasladarlos al matadero. Sin ningún tipo de cuidado, ocasionándoles fracturas, heridas y un estrés extremo.


Sucede exactamente lo mismo con el manejo de pollos. La misma organización publicó otra investigación en la que se mostraban todos los problemas descritos que padecen los pollos broiler y, además, el uso de un cañón para atrapar a los pollos por un lado y lanzarlos al aire por otro sobre cajas para ser transportados al matadero.


En el Estado español el 77% de gallinas explotadas viven hacinadas en jaulas. Otra investigación reciente en una granja de Guadalajara, Castilla-La Mancha, demostró que se dan las mismas circunstancias que en otras granjas de aves investigadas: la convivencia forzada con cadáveres de compañeras que no han soportado la situación, la contaminación del aire, la suciedad y el trato de desprecio por parte de los operarios que las manipulan.


Las gallinas también han sido seleccionadas genéticamente para producir más huevos. Una gallina autóctona hace cien años ponía entre 12 y 20 huevos al año. Actualmente, las gallinas explotadas ponen unos 320 huevos al año. Un estudio de la Universidad de Copenhague reveló, en septiembre de 2021, que las gallinas se rompen los huesos al poner huevos demasiado grandes. De 4.800 gallinas examinadas, 4.100 presentaban fracturas. Afirman que esto sucede en todos los tipos de producción; ya sea en jaulas, en granjas ecológicas, bio o camperas.


Tras explotarlas de esta manera, a los 18-24 meses de edad, cuando empiezan a poner menos huevos, las envían al matadero. Conviene saber que las gallinas, según sus condiciones de vida, pueden llegar a vivir entre 5 y 10 años. Sabemos que son seres muy sociables que se empiezan a comunicar con sus hijos mientras están en el huevo. De este modo, los pollitos reconocerán la voz de su madre. Las gallinas son excelentes maestras. Se crea un vínculo tan fuerte entre las gallinas y sus hijos que, si ellos se estresan, ellas también muestran signos de estrés, lo cual demuestra su gran capacidad de interpretar y de sentir empatía. Otra habilidad de estas aves es reconocer en fotos a sus amigos, incluso si solo aparece una parte de sus cuerpos. Es tan sorprendente como el hecho de que imitan y aprenden comportamientos de sus compañeros al verlos frente a sus ojos o a través de una pantalla.


Es cierto que se están dando pasos con algunas mejoras hacia lo que se suele llamar bienestar animal. La mayor productora avícola de Dinamarca se comprometió a dejar de criar pollos broiler en 2021 y varias organizaciones están recogiendo firmas para respetar el Compromiso Europeo del Pollo, como Igualdad Animal y Open Cages, que solicitan que se dejen de criar pollos de engorde. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, si el consumo de su carne y de huevos no disminuye, todas las aves explotadas seguirán viviendo hacinadas, dada la cantidad de cría que se necesita para asumir la demanda.


Para seguir leyendo este artículo, clica en este enlace a Infoanimal en El SaltoDiario.


La fotografía de este post y las que se encuentran en el artículo son de L214 Éthique & Animaux.


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