• UnaLijadora

LA GASOLINERA II

Siempre igual. Elena me ha parecido una buena chica, o sea que, si quedo con ella me voy a encariñar y no puede ser. Sé que no saldrá bien. Lo he intentado tantas veces… Ojalá pudiese cambiar de trabajo. Pero hay que ser muy valiente para dejar de hacer algo que llevas toda la vida haciendo. ¿Y cómo se lo tomaría mi jefe? Después de tanto tiempo he aprendido a quererle. Nos llevamos muy bien. Le he demostrado infinidad de veces que puede contar conmigo y él ha estado a mi lado en cada uno de mis momentos bajos, que no han sido pocos.


Vivir en este mundo no es tarea fácil. Uno tiene sentimientos hacia cada cosa con la que se encuentra y cada ser con el que interactúa. El orden de las cosas parece estable y fácil de aceptar, pero los sentimientos que se despiertan a cada paso que damos son muy difíciles de gestionar. Los que duelen nos crean una rabia que uno no sabe dónde meter o qué hacer con ella y los buenos te dan tanto impulso que llegarías a tocar las nubes si te lo propusieras (y luego caerías en picado). Es muy difícil modularlos para que no te dominen. A estas alturas creo que consigo más intentos que victorias, pero espero no haberme equivocado demasiadas veces en mi trabajo debido a un desequilibrio entre una cosa y la otra.


¿Habrá llegado ya a casa Elena? ¿Y si le escribo un mensajito? No, no, que pensará que soy un pesado o que la acoso. Ya bastantes cosas raras debe pensar por haberme encontrado caminando solo por una carretera desierta, sin luz. No. Le he dicho que la llamo mañana y eso voy a hacer. Sí, pero por un mensaje no se va a espantar ¿no? Digo yo que depende de lo que le ponga. A ver… "Hola, Elena, ¿ya has llegado a casa?” ¡No, no! ¡Va a pensar que la controlo! ¿Cómo no va a haber llegado a casa? ¿Y qué quiero decirle? Imagínate, vale, ha llegado a casa ¿y qué? Pues claro que habrá llegado ¿no? ¿Por qué no iba a haber llegado?

Un momento ¿se habrá perdido? Con la mala señalización que hay en esta zona, igual no ha visto el desvío hacia la carretera principal. Bueno, si se hubiese perdido, me habría llamado ¿no? Seguro. A menos que no le haya causado buena impresión y el brillo en sus ojos al despedirse fuese debido al frío, al sueño o a la poca luz y no a cierta alegría al mirarme. Es que…¡mira que es complicado interpretar señales! ¿Cómo saberlo? Bueno, bueno, pero aunque no le haya gustado mucho, cuando uno está en apuros recurre a lo que tiene a mano y yo soy la única persona que conoce en esta zona y que podría ayudarla. Seguro que si tuviese algún problema, me llamaría.


Noooo. ¿Cómo me va a llamar? ¡Si no hay cobertura fuera del pueblo! ¡Por todos los dioses! ¿Y si se ha perdido o se le han fundido las luces del coche y no puede avanzar o se ha cruzado con una mala persona o se le ha estropeado el coche? ¡Parecía viejo! ¿Y si se encuentra sola, en la oscuridad, sin poder hacer nada más que sufrir? Miguel, deja de dar vueltas en la cocina y sal a buscarla. Sí, salgo ya, que no soporto pensar que alguien a quien conozco puede estar sufriendo.


Espera, espera. ¿Alguien a quien conoces? Pero si solo has estado con Elena unos veinte minutos. No puedes decir que la conoces. Sí, ya, pero está en mi cabeza y eso ya es suficiente. Ya siento cosas por ella. No puedo determinar qué, pero es suficiente para salir a buscarla. Sí, salgo. No, no, no. ¿A dónde voy? ¿Por qué me preocupo tanto? Tengo que ser más racional. Voy a salir para nada. Seguro que ya está en su casa contándole su aventura a alguien. ¿Para qué coger la moto ahora que la tengo guardada en el garaje? Soy un exagerado y ya estoy cavilando demasiado sobre algo sencillo y poniéndome en lo peor. Sí, sí, pero si ha tenido algún problema quiere decir que se ha quedado ahí tirada en algún rincón de la carretera, a oscuras, sola. Sería su única alternativa.


Me voy a buscarla. La posibilidad de que se encuentre en apuros no me va a dejar dormir esta noche. Total, si voy hasta el desvío y no la encuentro ¿qué pasa? Nada, que me habré dado una vuelta, me habrá dado el aire y podré dormir del tirón. Bien. Casco puesto. ¿Llevo el otro debajo del asiento? Sí. Pues ¡allá voy!

No me lo puedo creer. ¿Eso es una persona caminando con una luz de móvil? ¡Elena! ¿Y qué lleva en la mano?


— ¿Quién eres? ¡No te acerques! ¡Quítate el casco!

— Elena, soy Miguel.

— ¡Migueeeeeeeel!


Cómo necesitaba darle un estrujón. Llevo media hora pensando en Miguel. Por dios ¡qué suerte tengo, joder! ¡Ha venido a buscarme! ¡Ha salido en mi búsqueda y rescate! ¿O no? Espera…


— Miguel, perdona por el abrazo, que igual te he apretado demasiado fuerte. Cuando te he reconocido ¡me he puesto tan contenta!

— No pasa nada, Elena. Yo también me he alegrado mucho al verte. No sé por qué no he salido antes a buscarte.

— ¿Dices que has salido a buscarme? Espera ¿cómo podías saber que me había quedado aquí tirada en la carretera?


He vuelto a coger la llave de tubo que se me había caído y he dado un paso atrás.


— No tenía ni idea, Elena. Sé que sonará ridículo, pero a veces me preocupo demasiado por las personas. Simplemente quería asegurarme de que no estabas por aquí.

— Pues ridículo no, pero suena un poco raro.

— Ya…también me suena raro a mí. Lo cierto es que he imaginado que si tenías cualquier tipo de problema te quedarías aquí tirada, porque sé que aquí no hay cobertura y con esta noche cerrada, he decidido salir a buscarte esperando no encontrarte.

— Ah, o sea que ¿no querías encontrarme?

— No, no, bueno, no sé, quiero decir que cuando te he visto me he alegrado, pero que no quería que tuvieses problemas.

— ¿No?

— No, no, claro que no. ¿Cómo voy a desear que te pase algo malo?

— Claro, perdona, Miguel. Es que he pasado mucho miedo. Mucho. He oído tantos ruidos sin saber qué eran que pensé que me desmayaba hiperventilando. La luz del móvil es una mierda y ya se me estaba gastando la batería. Si llegas a tardar un poco más, me encuentras muerta de miedo y de frío.

— Sí, hace mucho frío. ¿Qué hacemos? No me gusta insistir, pero ¿quieres venir a casa?

— Gracias, gracias por insistir, Miguel. No se me ocurre una idea mejor. ¿No te molesto?

— Para nada, Elena. Yo no digo las cosas por decir, aunque no tengo mucho que ofrecerte más que una ducha, una crema de calabaza y un poco de conversación. ¿Te apetece?

— Me parece el mejor plan del mundo. Voy a estarte agradecida toda la vida.

— ¿Subimos a la moto?

— Vamos.


¿Ves como a veces vale la pena ser exagerado? Ese sentimiento de haber ayudado a alguien y sentir su alivio latiendo en mi espalda es tan excitante que me tiene enganchado. A ver si consigo que se sienta a gusto en casa y quiere volver. ¡Cómo soy! Aún no ha pasado la primera noche y ya estoy pensando en las que vendrán. ¿Por qué queremos más siempre? Paso a paso…que puede que la cosa no vaya tan bien como la imagino. Elena podría no ser tan gentil como parece o podría descubrir a qué me dedico…


¡Toma! No me puedo creer que esté yendo en moto, grapada al cuerpo de Miguel. ¿Cómo ha pasado esto? A veces el destino decide por ti y te sirve las cosas en bandeja. Joder, qué bien estoy ¡y cómo promete la noche! ¡¡¡Uuuueeeeeee!!! Uy, uy, un momento, Elena. Aún no sabes a qué se dedica Miguel.



#gasolinera, #relato, #Halloween, #Miguel, #Elena, #casa, #exagerado, #trabajo

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